sábado, febrero 11, 2006

Historia Médica

Escritos recientes en otros blogs que leo han tratado temas médicos de la vida real; específicamente sucesos acontecidos al bloguero mismo o a sus familiares más cercanos. Con tristeza he visto que, en todos y cada uno de los casos, la opinión sobre la atención facultativa era de desilusión, desesperanza y rabiosa impotencia. Estos artículos me motivan a escribir el presente mío, no como contraposición, revancha ni justificación de comportamientos que, ciertamente, varios de ellos fueron o pudieran verse como errados. Nada más lejos de mi alma, a la cual trato de mantenerla aseadita, por Dios. No. Escribo para que vean una parte de la otra moneda, la mía, la de algunos Médicos quienes, a pesar de lo difícil y exigente de la profesión, tratamos de hacerlo lo mejor posible. Y, con errores, por supuesto.

Hace tres semanas me llegó un paciente de san Cristóbal, bien tempranito un Lunes por la mañana, vía Terminal del Big Low center, y se presentó en la clínica con una caterva de maletas, abrigos, chucherías y una novia siempre sonriente y amable. Pidió me llamaran, que venía a ser operado por mi.
No sin cierta extrañeza fui a la clínica para encontrarme con un hombre de 35 años, de más de un metro ochenta de estatura (lo sé porque lo comparé de inmediato conmigo, que mido 1,87) y unos cien kilogramos de peso.
"Que no le duela la rodilla ni la columna", recé por lo bajo.
Me explicó que hacía dos años había pateado, jugando fútbol, la toma de agua con la cual riegan el campo, la cual estaba "escondida" en un hoyo en la grama, y la rodilla "se le había salido". Fue intervenido de emergencia, pero quedó con una rodilla inestable, dolorosa, que le impedía bajar escaleras y aún caminar normalmente.
Lo examiné, le pedí Rx y Resonancia Magnética y, tras corroborar mi diagnóstico de lesión de ambos ligamentos cruzados y la presencia de algo libre nadando por la rodilla (lo llamamos ratón articular, en los lares traumatológicos), me pasé lo que restaba del día peleando con el Seguro del paciente, intentando convencer a un cachorrillo ignorante de toda terminología médica que yo era un profesional, y no un político dispuesto a vampirizar a mi paciente, bisturí en ristre.
El día siguiente, después que el Seguro mandase a un colega con aires de fiscal de tránsito de la Av. Bolívar, procedí a intervenir a mi ya histérico paciente, quien en sus entrañas primitivas solo sabía culparme a mí de la demora, aunque me sonriese como empleado al Jefe el día de pago de aguinaldos.
Lamentablemente la intervención fue más difícil de lo esperado, y se prolongó por cuatro insólitas (récord personal) horas.
Después de recuperación, el paciente fue llevado a su habitación. A todas estas estuve una dos horas llenando papeles, a saber: 1º-Libro de Intervenciones de la clínica. 2º-Hoja de Intervención para la Historia Clínica. 3º-Evolución. 4º-Ordenes Médicas. 5º-Pedido de Biosia. 6º-Hoja de egreso. 7º-Informe de Egreso para la clínica. 8º- Uuuf, me cansé, pero faltaron cuatro más.
El verdadero calvario empezó cuando abro la puerta de la habitación. Apenas me asomo, la novia del paciente me mira con ese rostro que pide perdón sin decirlo, el cual he visto demasiadas veces en mi vida. De inmediato, el paciente, quejándos, casi gritando, me espeta:
-¡¡Estoy muy mal, Doctor...!!
Noto de inmediato se agarra el muslo donde estuvo el torniquete insuflado.
-¿Tienes dolor?- pregunto.
¡No! Es que... ¡No siento la pierna y no puedo moverla!
Apenas dicho esto, así, de bocajarro, mi mente reactiva desbordó a mi mente analítica, y sentí el terror más grande de cuantos haya sentido en los últimos años. Mi corazón se detuvo por instantes solo para salir galopando, con amenazas de no regresar jamás. Le corté el nervio ciático, se lo corté, no volverá a caminar jamás, eran los pensamientos que me dominaban.
Sin embargo, con mi mejor cara de jugador de póker y una voz que trataba de ser "profesional", le dije:
- ¿Cómo es eso que no sientes la pierna?
Al hablar, el Médico volvió a mi cuerpo, en el cual solo había terror, y el pensamiento racional me gritaba que era imposible lo que el paciente relataba, pues ningún nervio estuvo en peligro durante la cirugía, y que era imposible, operando una rodilla, paralizar todo el miembro inferior.
Ya más calmado, mientras el paciente vociferaba que no podía mover los dedos del pie, ni la rodilla ni la cadera, tomé una aguja hipodérmica de la bandeja de tratamiento, le quité la capucha protectora y, sin previo aviso, pinché suavemente la pantorrilla del paciente quien, pegando un grito, procedió a retirar la pierna, con unos reflejos dignos de un felino.
Deseaba tornar mi mirada profesional por una asesina, pero me contuve.
-¡Doctor, le juro que no la sentía! Siento dolor, pero no tengo sensibilidad...- se excusaba.
- Tranquilo, señor. usted está recién despertando de la anestesia. además, usamos un torniquete a 350 mmHg. en su muslo, y la sensibilidad puede estar afectada inicialmente. además la cirugía se prolongó - empecé explicando yo, y alargué las explicaciones a fines de disminuir el estado de ansiedad del paciente.

Ese mismo día lo di de alta. A los dos días caminaba sin dolor. Aún me llama cada tres días, le hice dos curas y le retiré los puntos. Nunca tocó el tema de su insensibilidad ficticia, nunca se disculpó. Pero mi corazón jamás volverá a ser el mismo, y yo no podré olvidar que casi se marchó a galopar por otras praderas, lejos de mí. Tampoco nunca agradeció el haber sido bien operado, o el hecho de haberle resuelto trastornos en la rodilla inesperados sin por ello aumentar honorarios... A eso, al menos, sí que me acostumbré hace mucho. Ese es mi deber, y no hay agradecimiento que merezca quien solo cumple con lo que de él se espera.

19 comentarios:

Miss X dijo...

Hola Prot.
Me gustó mucho tu post... y concuerdo contigo. Creo que a muy pocas personas en su profesión les agradecen o los felicitan "de verdad" cuando hacen las cosas bien, pero sí te caen encima y si pueden te despellejan vivo al equivocarte en algo... así sea pequeñito y peor si es algo serio. Por supuesto, mi profesión X ;) no se compara ni de lejos con la tuya, que implica asuntos realmente vitales.
La solución es siempre agradecer las cosas que hacen por uno. Aunque uno esté pagando por ellas. Es una utopía... como la justicia.
Te echo un cuento de lo que pasaría si le digo a los jardineros de mi comunidad "gracias, qué lindo les está quedando el jardín"
En fin... hay que agradecer sin ponerse en peligro. Saludos!

PD: Me gustó tu imagen, muy esperada.

protheus dijo...

La tuya, jajaja, muy tuya. tremenda imagen, Miss X.
disculpa y disculpen el resto de mis lectores si el post pudiera parecerles un poco yoísta. Lejos de mí esa sensación de ángel salvavidas. sucede que ese caso particular casi hace me provoque un infarto inmerecido, jeje.

La Hija de Zeus dijo...

Que susto!!
La profesión de médico es muy delicada ..
Yo en general he tenido suerte, pero a veces uno se consigue con cada ejemplar !!!

la maga dijo...

entiendo a los mèdicos, sè lo que es eso, sè que es una vida y una carrera entregadìsimas, lo que me molesta es cuando son soberbios, cuando no reconocen que se han equivocado y cuando son peseteros.
y sè que los grandes enemigos de mèdicos y pacientes son los seguros

Carlos dijo...

Para comenzar te felicito por el PROT la caricatura está muy buena!

En todas las profesiones que tienen que ver con ofrecer un servicio y en la tuya en especial, nos encotrmaos con los desagradecidos y los groseros.

Pero al menos queda la propia satisfacción de que lo hicimos bien.

Muchos éxitos
Carlos

Pagana dijo...

De alguna forma muchas profesiones tienen algo de ingratas. Cuando terminaba de leer su post, pensé en mi padre... El es mecánico automotriz, esta metidos entre fierros desde los 18 años y lo hace porque le gusta y lo disfruta. No es porque sea mi papá, pero es bueno en lo que hace y salvando las distancias entre un medico y un mecánico, el trabajo de mi padre es también de mucha responsabilidad, estan en juego cuestiones de seguridad de personas, de familias y hasta de grupos, sin embargo, rara vez hay un "gracias" más allá de lo protocolar...
Saludos doc.
PD: esa de la foto es la mismísima Pagana

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

“Bueno Doltol, desde argún tiempito pa’cá tengo un dololcito en la pata derecha, ar laito der tobillo. Er codo, pa’qué jablal, está jigualitico, traquea como mienta la cancioncita aquella por no engrasar los ejes, se acuelda?

Espero dil a su consurta pa'que me lo vea, llevo jañales esperando er tulno, ya es jora, velda.

Se me jorvidaba, pago con gallinita piroca picatierra y una jaba bien güena”.

Ya en serio, es una molestia -desde hace meses- entre el astralago y el cancaneo, debe ser la edad y teniendo en cuenta que con la epicondilitis lateral derecha mi cuerpo soporto litros de cortisona, no quiero pasar por la misma experiencia. Pues, por aquí ni me atrevo ir a los carniceros europeos, te miran a kilómetros, tras su escritorio y sin tocarte, te diagnostican. Es increíble.

Para muestra un botón: Hace 3 días fui de emergencia con mi pareja y esperamos 3 horas sentaditos, cual jugadores esperando que el entrenador nos llamara a juego, y nada. Nos fuimos, pero te aseguro que nos llegará la factura por gastos administrativos (?).

Hasta la fecha no me puedo quejar de la atención hospitalaria ni médica de nuestro país, cosa que no puedo decir de este “primermundísmo”.

Tengo cita?

Todo lo mejor para ti.

protheus dijo...

Zeucita: ejemplares hay en todos lados, en efecto. Tienes suerte, o eres asertiva?

Maga: tienes razón. Soberbios y peseteros son ciegos a la luz de los valores que profesamos. tienes mucha razón.

Carlos: no puedo olvidar los relatos tuyo y de la Maga. El tuyo me preocupa por aquello del chiste: "Dr., ¿me va a hospitalizar" "Claro que sí." "Por qué, qué tengo?" "¡Dinero, amigo. Dinero!"

Pagana: hermosa dama bloguera. Hermosa en verdad.

Silmariat: sabes que te atendería con mucho gusto, honrando la amistad y mi profesión, que es vocación de servicio.

Troka dijo...

Para los que no te conocemos en persona: ya sebemos que contamos con un especialista de rodilla que además es altísimo y preocupadísimo de que sus pacientes queden perfectos!! jejej. Excelente post, la otra cara de la moneda.
Abur.-

Pagana dijo...

Doc...

Miss X dijo...

Por cierto Prot... se me olvidaba decirte que me siento muy honrada que tomaras mi "Prot", como yo en mi momento asumí tu "Miss X".

meganeni dijo...

Bueno Protheus, un amigo mío tiene un dicho que yo he adoptado: Uno no hace las cosas para que se las agradezcan, pero tampoco para que se las desagradezcan...
En el caso de los médicos, es más delicado aún que con otra profesión, en este caso es la vida del paciente la que está en juego, aunque hay algunos abogados a los cuales se les confía "la vida" y tienen unos procederes...
No sabía que eras especialista en rodillas, buen dato, soy operada de ambas a si que ya se a quien puedo consultar, un abrazo, MN

Pagana dijo...

Doc, la tercera es la vencida, esta vez es para contarle que deje una invitación para ud. en Leyendas Paganas. Si tiene ganas y un ratito busque el post "Tanka"
Saludos :)

Depeco dijo...

Reconocimiento, eso es lo que dice Meganeni...

Reconocimiento es lo único que uno pide cuando hace lo que le gusta, y lo hace bien

Pero la gente no parece entenderlo... la soberbia es una cosa serísima Doc

Leo esto en un buen momento... gracias por escribirlo... yo sigo aprendiendo

Un abrazo!!!

Depeco dijo...

Ahora que recuerdo... mi tía tiene una frase célebre, es que ella ha pasado unos sustos que ni te cuento... y todos en la casa utilizamos esa frase cuando nos asustamos y sobrevivimos el susto

"Ya se que no voy a morir de un infarto"

Wiki dijo...

... la satisfacción eso es lo que queda Prot, y en tu caso un corazón acelerado.

Siempre he creído que la vida nos devuelve lo que hacemos.

Reingeniado dijo...

En mi área profesional también he tenido dos veces donde me han dicho algo que me hace pensar "¡la cagaste!", y a la segunda (porque me niego a creer que soy de los que tropieza tres veces con la misma piedra) me dije a mi mismo: "conchale sabes bien lo que hiciste y no había error, no hay forma de que hayas puesto la torta, de ahora en adelante aprende a tener seguridad en tus destrezas y conocimientos o simplemente dejarás el corazón en un pipote, ademas que los cardiólogos y psiquiatras no son baratos, al menos no para mi jejeje", y ahora espero no tener que volverlo a probar y me he condicionado a que si se que tengo la razón, pues no van a moverme de mi casilla tan fácil.
Recuerdo invocado por su relato, es bueno recordar XD.

Griselle dijo...

Pues yo adoro al ortopeda que salvo mi pierna izquierda, gracias a él camino y hasta me pongo mis taquitos altos( bueno, altisimos) pero no me molestan y ya no cojeo, lo adoroooooooooooooooooooooo.