martes, noviembre 22, 2005

Cantos de la Experiencia.

La tarde era hermosa, con una lluvia pertinaz que resbalaba por los vidrios frente a mi escritorio, velando como una cortina con vida propia el paisaje de cerros y edificios que se abría ante mí.

De pronto, mi secretaria me hace pasar, muy solemnemente, a un señor de edad madura con su hijo, un treinteañero con aires de aburrido.

-El Doctor Q. y su padre - los introduce ella.

La luz roja se enciende en mi mente desde el primer vistazo.
El padre, vestido de impecable flux, entra al consultorio con rostro de perdonavidas, acariciando con su mano derecha, donde ostenta dos anillos (uno de abogado y otro de ricachón) la corbata de seda inmaculada, con ese nudo asimétrico y pomposo que me provoca náuseas. Windsor, perdiste tu tiempo. Me estrecha la mano con fuerza excesiva e intentando pronar mi antebrazo. Impido que ocurra esto último y, antes que lo indique, se deja caer en la silla frente a mí.
Con el hijo me ocurre lo mismo, pero por motivos diferentes. Es un hombre intentando parecer muchacho. Usa su cabello rubio (aclarado) largo, rizado y poco o nada peinado, a lo David Bisbal. Usa una camisa de colores fuertes, estampada de motivos playeros, por fuera de unos shorts muy largos o unos pantalones muy cortos, no sé. Zapatillas de velerismo, sin medias. Su mano, estirada con lentitud fingiendo desgano, parece un pescado muerto entre la mía.

-Dr. R., vengo a Ud. fuertemente (sic) recomendado por el Dr. M. y el Sr. M., su tío, a fines de solicitarle enseñe Artroscopia a mi hijo, quien acaba de regresar de Oxford, donde perfeccionaba su inglés. Mi hijo fue graduado con las más altas....

Así estuvo el hombre, disertando por unos cinco minutos en un soliloquio de alabanzas y pedanterías hacia su vástago, quien nunca cruzó mirada con ninguno de los presentes. Ya finalizando, el hombre acertó a puntualizar:

-Y quiero que sepa, Dr., que no acepto un no como respuesta, considerando que la relación profesional se verá recíprocamente alimentada, ya que mi hijo A. es un profesional de excepción.

Una vez que mi mandíbula regresó del suelo a su sitio original, invertí cinco minutos en explicar que el cupo de médicos para operar conmigo estaba completo por este año, que me llamaran el próximo, y otras excusas, todas ciertas.
Visiblemente molestos, padre e hijo se marcharon.




Y pensé.

"Para ver el mundo en un grano de arena,
y ver el Cielo en una flor silvestre,
abarca el Infinito en la palma de tu mano
y la Eternidad en una hora.

Aquel que se liga a una alegría
hace esfumar el fluir de la vida;
aquel quien besa la joya cuando cruza su camino
vive en el amanecer de la Eternidad"

William Blake.

Este padre había apartado hasta entonces toda piedra del camino de su hijo. Lo guía, lo controla, lo anula y lo mima como si fuese alguien por encima de todos los demás, sin saber, sin sospechar que, seguramente, algún día, ese hijo tendrá que valerse por sí mismo. Pero cuando quiera desplegar las alas, se habrá pasado el tiempo de aprender a volar.

Nadie quiere sufrir. Nadie quiere ver sufrir a otros, a menos que tenga algún problema mental. Pero la cosa parece haberse salido de control. Hoy te dicen que vivas, que goces, Hakuna matata, don´t worry, be happy, cero compromiso, porque duele, cero altruismo, porque duele y no da caché.

"Soy un insignificante madero abandonado por la marea
un puñado de arena y hojas muertas
me confundo con la arena y restos de naufragios.
¡Oh!, desconcertado, frustrado, humillado hasta el polvo,
oprimido por el peso de mí mismo
pues me he atrevido a abrir la boca"

Las familias ya no quieren educar a sus hijos, que los eduque el colegio; los colegios se limitan a cumplir un programa del Gobierno; que los eduque la Iglesia. La Iglesia los devuelve con sus padres. Recuerdo mi casa grande y poblada de adultos, todos y cada uno con un consejo, una guía, un buen ejemplo. Recuerdo a las tías solteronas de mi madre, recitando "Quo Vadis" de memoria, mientras hacían cualquier labor. Recuerdo a Miguel, el señor del kiosko cerca de la casa quien, al verme llegar a la esquina, niño yo de unos siete años, salía a todo vapor de su lugar de trabajo y me daba la mano para ayudarme a cruzar la calle, repitiendo el proceso luego que le comprara los suplementos de Superman y me diese el vuelto del dinero, siempre exacto. ¿Adónde se fue todo eso? ¿Qué nos pasó, que dejamos nos arrebataran esa inocencia, Dios?

"Aquel hombre había matado lo que amaba, y por ello iba a morir. Aunque todos los hombres matan lo que aman, que lo oiga el mundo, unos lo hacen con una mirada amarga, otros con una palabra zalamera; el cobarde, con un beso, ¡el valiente con una espada! Unos matan su amor cuando son jóvenes, y otros cuando son viejos; unos lo ahorcan con manos de lujuria, otros con manos de oro; el más piadoso usa un cuchillo, pues así el muerto se enfría antes. Unos aman muy poco, otros demasiado, algunos venden y otros compran; unos dan muerte con muchas lágrimas y otros, sin un suspiro; pero aunque todos los hombres matan lo que aman, no todos deben morir por ello."

Oscar Wilde.



Me preocupa de sobremanera que el hombre se dedique a juzgar, clasificar, apartar y denostar, echando su propia humanidad a la basura. Peor aún, ahora también le huimos a todo lo que consideramos sufrimiento. Jesucristo, Ghandi, Luther King, Darwin, Da Vinci, Mendel, y muchos otros, habrían sido nadie, si hubiesen hecho válido ese modo de pensar.

Herakles (Hércules) fue una vez llamado a escoger entre una placentera vida anónima y el camino sacrificado del esfuerzo y de la ulterior gloria, si se la ganaba. Adivinen su escogencia.


12 comentarios:

Carlos dijo...

Debo reconocer que tienes una excelente prosa! que junto a la descripción de las vivencias es imposible no leerla hasta el final.

Las tradiciones y algunos valores se están perdiendo por el facilismo. Tu has descrito el perfecto pobre niño rico.

Los inmigrantes judíos, los asiáticos y otros son muy estrictos en eso de mantener la escala de valores y las tradiciones, que son las que al final te enseñan cual de enfrentar la vida, el valor del dinero, el respeto a los conocimientos y la experiencia, el valor y el respeto de las ideas.

Es por eso que la sociedad se divide no en clases sociales económicas, sino en niveles de cultura y valores. Esa es un división que se hace cada vez mas y mas evidente es la que realmente me preocupa. Cada vez somos mas máquinas, pensamos menos, tenemos menos capacidad de vivir, somos como piedras que se las lleva el río; Las mas grandes y pesadas tardarán mas en moverse.

Se Sale dijo...

Le dejo un preciado aforismo de los míos:

"Con tanto dinero y nuca pudo saldar su deuda con el diablo, sin saber que el diablo nunca lo ayudó, que todo lo hizo él solo".

Saludos muchos desde la caja.

Mar dijo...

Supongo que quien siempre lo tiene todo demasiado fácil, no llega a apreciar lo que tiene, eso al fin y al cabo es una verdadera pena.
En la educación está la solución.
Un beso, y gracias por visitarme.

Andrés dijo...

Se suele decir que la muerte del padre es el nacimiento del hombre.

Saludos.

P.d: muy bueno tu cantos de experiencia.

Hily dijo...

Cantos de Experiencia..quedo pequeña..solo te acompaño con mi musica retro...mientras santana retumba en mis oidos,,leo fascinada hoy este post..ciertamente este padre y su hijo son un ejemplo de que alli el amor no existe,de q muchos valores se han perdido,asi es mi sabio amigo!
Todo lo has dicho solo puedo acompañarte en lo escrito,completamente de acuerdo contigo..Solo te puedo decir algo de Hercules...el segundo fue la opcion.
Solo el hecho de su dos locuras,cuando su madrstra HERa mato a sus hijos y esposa,las luchas que libro(12) por servirle a su primo ERisteo,sus constantes desvarios,seguir a lo que idnicaba la profetiza del Oraculo de Delfos,fue orgullsos por amor,avaro por compañia,se debatio por amor y murio traicionado por el,deyanira lo traiciono,y asi pudo ascender como un dios del olimpo.definitivamente la segunda mi querido Protheus...
Besos...a licor de amaretto...tu amiga..la mariposa Hily

Anónimo dijo...

Me parece verlo...A la hora de escoger, el promedio de los venezolanos prefiere la palanca (o vida fácil, sin pena ni gloria, pero apoyado) En mi vida he visto muchos casos como este.

AQ

Hily dijo...

Gracias bello y sabio Protheus,por haberme colocado en tus enlaces...:D :D,me alegra mucho de verdad,que los colores de mis alas y mis desvarios te acompañen...solo queria regalarte algo....
cuando puedas escucha Lady de Kenny rogers,quizas no es tu estilo,solo queria compartir contigo..lo esencial y matadora q es esa cancion para mi..besos ..Hily

dreambear dijo...

Hola! Primero que nada gracias por visitarme y leer mi blog. Debo decirte que el tuyo es excelente y me he dado un gustazo leyéndolo, felicitaciones!!!
Por cierto me ha gustado tanto que me tomé la libertad de poner tu blog en mis links. Un abrazo

protheus dijo...

Carlos: como siempre, en pocas palabras resumes el núcleo de mis posts, agregando algo de tu cosecha, bastante buna, por cierto.

Fedosy: aforismos, relatos cortos, consejas venidos de su pluma, son bienvenidos y enriquecedores. Recomiendo tu pandórica caja sin reservas.

Mar: directa y estremecedora, no apta para menores con posturas babiecas. Gracias por "rondarme".

Andrés: grande, como Ecuador, el querido.

Hily: Hércules despreció la vida muelle, entre manjares delicados y chicas voluptuosas, y optó por la sacrificada vida del heroismo; poe ello lo vemos entrando al Olimpo por derecho propio, el único con esas aquilatadas referencias. Es un buen ejemplo; al serlo, no es anacrónico. Besos. PD: Lady, en la voz rasposa y agonizante de Rogers es una de mis preferidas de todos los tiempos, amiga. Nuestros gustos son muy similares.

Su Excelencia AQ: me consta que incluso Ud. sufrió, como Herakles, mientras los palanqueados comían el lomito. Pero ahora llegó su momento, amigo: disfruta las mieles del esfuerzo, A.

Dreambear: bienvenido, y gracias por el honor. Nos leemos.

Hombre-Extremo dijo...

"Quitale al niño todas las rocas del cámino, y luego, quizas, por una piedra morirá "
Un minero

protheus dijo...

Xtremo: ¡Bienvenido! Pero creo que eso lo dijo Picapiedra, Pedro. jajajaj

Luzardo (AKA Procer) dijo...

En la onda de los proverbios y frases, bueno, no le des un pescado al hombre; enséñalo a pescar para que coma toda la vida.

Tristemente esa forma de pensar va a persistir por un buen tiempo, los grupos sociales buscan sobrevivir a punta de esto, y son plenamente conscientes de que es una cadena de vicios.