
Todos acuden al circo
billete en mano, futil emoción.
No hay alegría en estas, sus sonrisas.
Vienen a ver actuar
al mismo nuevo, siempre animal,
que debe complacer, vivir para actuar.
Pobre alma que se va extinguiendo en complacencias,
sin complacencia en la mentira de aparentar.
Ya llegan. Exigen ver algo nuevo que siempre está mal.
Ya llegan. Quieren ver lo mismo, mirando sin mirar.
Pero... Jaula vacía. El animal ha escapado, ¡muerte al animal!
Los barrotes hoy encierran a quien los mira
desde el otro lado, siempre da igual.
Adiós al circo, a la espada de luces, lentejuelas, falso final.
Sin gravedad, sin amarras, sonrisa invisible
mis alas devoran la vida negada en afán de complacer.
Vuelo, dejando atrás terrible y cotidiano.
Adiós, dolor, que tánto pesas; adiós dolor humano.
¡Vuelo desnudo al viento,
a todos puedo llamar Hermano!
Sin arrepentimientos, sin pasado,
como toda alegría, hoy he comenzado.
Sin caminos oscuros o iluminados
sin pasos que puedan llamarse vanos.
Ven a volar conmigo.
Deja el circo vacío, con sus payasos.
Vuela conmigo hasta el último instante
de postrero abrazo.
Hoy sonrío de cara al viento
celebrando cada respiro,
viviendo el momento
por la vida que aspiro
en la alegría del comienzo.





